Sus primeros pobladores fueron los Cumbazas quienes colonizaron la margen izquierda del Río Shilcayo y para conseguir alimentos tenían que cruzar o “bandear” este río, de allí el nombre de La Banda de Shilcayo.
Los orígenes de La Banda de Shilcayo son los mismos que se describen en la historia de Tarapoto. La presencia de los indios lamistas es evidente y los petroglifos de Polish son prueba de ello, utilizados como señales de orientación para el desplazamiento indígena hacia otros pueblos.
Asimismo, simbolizan la retirada indígena para evitar el dominio del conquistador español y la persecución religiosa de aquella época.
Antes de convertirse en distrito, La Banda de Shilcayo era considerada un barrio de Tarapoto. Muchos habitantes se oponían a la creación del nuevo distrito porque se sentían más identificados como tarapotinos que bandinos.
Con el paso del tiempo, el distrito fue consolidando su identidad propia y creciendo territorialmente hasta convertirse en uno de los principales distritos de la provincia de San Martín.
La tradición popular cuenta que el río Shilcayo nació de las lágrimas de un toro. Según la historia oral, existía una familia de cumbazas cuyos padres fallecieron, quedando únicamente un hermano y una hermana viviendo en la espesura amazónica.
Un día apareció un soldado español armado con un arcabuz y disparó contra ellos. La niña se transformó en mariposa y el joven en un toro.
El toro lloró desconsoladamente y sus lágrimas recorrieron la tierra hasta convertirse en las cristalinas aguas del Río Shilcayo, conocidas desde entonces como “Lágrimas de Toro”.
Tomado de la Revista El Tarapotino.